Monday, January 28, 2008

Inténtalo

¿Has tratado de describir cómo te sientes cuando estás con alguien a quien amas?


¿Has notado como su pelo se transforma en peces de colores que revolotean dulces y tiritando por tu espalda que a la vez florece en cada vertebra como una lavanda perfecta y aromática?, los brazos crecen como un tronco enorme y abrazador, que te cubre con los años, su sombra disminuye los rayos de Sol que golpeaban tan fuerte tus ojos que no te dejaban observar con detenimiento.

Caballitos de mar comienzan a nadar traviesos en un carnaval de sonidos entonados por los dientes que escapan de su rostro que te observa con dulzura. Y los caballitos entran en tu piel, y siguen bailando, bailando bajo tu piel, haciendo vibrar cada pelo de tu cuerpo. Los caballitos se duermen cuando llegan a los pies, a los dedos de los pies. Entonces le das la mano como tomando un pez, mejor dicho una nube, la sostienes bien para que no se escape ante cualquier descuido, casual, y tus pies se convierten en peces que nadan y suben por las paredes de la habitación, ambos suben mirandose a los ojos hasta el techo de la habitación sin preguntar si quiera por qué su propio peso no los incita a caer levemente.

Entonces cuando los peces dejan de nadar hacia las paredes, los caballitos se duermen arrullados por el calor del Sol y se acaba la hermosa sinfonía que daban nuestros oídos, ambos se convierten en mar, en bosque, en fruta, en corales, en arbustos, en tierra, en tierra. Sí, en tierra, para volver al origen. Al origen.

Saturday, January 12, 2008

Negación

Observé e intenté escuchar a cada uno de mis rincones.

No.

No difamaré, no mentiré, no tendré miedo de mí, miedo de los demás, miedo a la gente, a los pájaros, no tendré miedo a la amenazante desnudez que implica mostrarse por dentro.

No tendré celos (no hablo sólo de los celos de pareja), no reflejaré la rabia que tenga conmigo en los otros, reconoceré mis límites, mis aciertos, mis debilidades, mis bondades.

No dejaré de observarme, de criticarme con paciencia, de sentirme viva con cada respiro, cada beso, cada abrazo, cada lágrima, cada sospecha de ego que se me escape por los dedos.

No dejaré de disfrutar los minutos que tengo en las manos por pensar en el futuro, por atormentarme con el pasado, por planear el presente.

No al sinfin de pensamientos que me han colmado esta última semana, no los olvidaré.

No dejaré de amar.

Jamás.